Uno de cada 4 choques ocurre por ir pegado a otros autos

Es porque los conductores no respetan la distancia de seguridad. Los especialistas recomiendan cinco segundos entre vehículos. Al no cumplirlos, crece la posibilidad de graves choques en cadena.

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Choque. En los días de lluvia se debería cumplir especialmente la distancia de frenado entre vehículos, para evitar los accidentes múltiples./GUSTAVO ORTIZ

Cinco segundos pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte. Al menos en la autopista, donde uno de cada cuatro choques se producen por no respetar la distancia de seguridad necesaria con los otros vehículos. Así lo revelan las estadísticas del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi).

“El 24% de los siniestros que se registran en las autopistas son por no respetar la distancia de seguimiento –sostiene Hernán de Jorge, responsable de Seguridad Vial del Cesvi–. Esto incluye a los choques en cadena, muy habituales cuando hay grupos de vehículos con una distancia inadecuada entre sí”.

“Cuando un auto choca a otro en la autopista, el conductor siempre dice que no le funcionaron los frenos –señala el periodista Jota Leonetti, de Control de Tránsito–. Lo cierto es que no tenía ni tiempo ni distancia para que le funcionaran: para poder frenar hay que guardar cinco segundos de distancia con el vehículo de adelante”.

En el Cesvi enseñan un método para calcular esos cinco segundos. Cuando la parte trasera del vehículo de adelante pasa por un punto de referencia, como un cartel o un puente, hay que contar “1101, 1102, 1103, 1104, 1105”. Al llegar al 1105, el vehículo propio debe estar a la altura del punto elegido. En caso de haberlo alcanzado antes, hay que aumentar la distancia. A 40 km/h, esos 5 segundos equivalen a 50 metros. Y a 110 km/h, a 150 metros. Cuando llueve o la visibilidad es baja, hay que sumar dos segundos y contar hasta 1107.

En la calle, la distancia de seguridad permite ver bien la calzada. Esto da tiempo para esquivar un bache o permite ver si el semáforo está en rojo cuando se circula detrás de un colectivo o un camión.

En la autopista, guardar distancia con los otros vehículos se vuelve aún más importante, porque permite frenar sin chocar si el de adelante se detiene sorpresivamente. Y controlar la propia frenada ayuda a no ser embestido por los que vienen detrás. Otra ventaja de la distancia de seguridad es que se tiene una mejor visión de la banquina y del carril contrario. Además, esos cinco segundos permiten crear un espacio extra para acelerar para hacer un sobrepaso.

“La distancia de seguimiento permite no tener inconvenientes si frena el vehículo que va adelante, pero también sirve para que el auto que viene detrás vaya frenando –dice de Jorge–. Más allá de la velocidad, la distancia tiene que ver con el tiempo de reacción de cada conductor. Un segundo en una autopista puede equivaler a 30 metros. También es importante dejar libre alguno de los carriles laterales para que, además de frenar, exista la posibilidad de hacer una maniobra hacia el costado”.

Cuando se circula por vías congestionadas y no se puede mantener la distancia necesaria, en el Cesvi aconsejan observar dos o tres autos por delante del propio para anticipar situaciones de riesgo.

Los choques por detrás son peligrosos porque causan un latigazo cervical: el cuello es sometido a un movimiento de aceleración seguido de otro de desaceleración o extensión, muy bruscamente. Como la musculatura cervical no está preparada para afrontarlos, se contrae y arrastra consigo a la columna, lo que provoca lesiones. “De ahí la importancia de acomodar bien el apoyacabezas –explica Leonetti–. Sentados con la espalda apoyada en la butaca, con los brazos extendidos nuestras muñecas deben tocar la parte superior del volante, a la hora 12, para que luego al tomarlo 10 y 10 estén levemente flexionados. Nuestra nuca debe tocar el centro del apoyacabezas y, proyectando una línea, los ojos deben quedar a la mitad de éste”.

“Jamás registro a qué distancia voy con respecto al auto de adelante –afirma Amelia Gutiérrez, usuaria de la Panamericana–. Confieso que alguna vez que el otro auto bajó la velocidad en forma inesperada apenas si llegué a frenar”.

“Hay un problema de respeto y de falta de cultura en la circulación: las personas tienen desesperación por pasar al que está adelante –sostiene de Jorge–. Si uno guarda la distancia de seguimiento es frecuente que un auto se ponga delante en ese espacio. Si eso pasa, hay que volver a tomar la distancia. Y si se nos pega un vehículo por detrás, hay que cederle el paso, pasando a un carril de la derecha o soltando el pie del acelerador para descender unos 10 km/h la velocidad hasta que pase. Jamás hay que entrar en conflicto”.

fuente: clarin.com